Después de darme cuenta que en mi reflejo busqué aquella aprobación y faltantes en mí. Luego de renunciar a ello, me di cuenta de lo vacío y carente de afecto que estoy por dentro. En ese momento decidí rechazar a toda persona que no me diera felicidad o paz. Recientemente me di cuenta que no me gustan las mujeres, tampoco los hombres, y no es que sea una persona que no sienta atracción hacia alguna persona. Sino que, lo que me gusta es algo más individual, más personalizado, más único y hasta algo exclusivo. Quizás no me gusten las mujeres, pero sí el cuerpo femenino. No me agradan los ideales generales, ni las formas en que esperan ser tratadas en los casos en que son totalmente incongruentes. No me gustan esas personas. Parece complicado, pero no lo es. Y a causa de este pensar tan alejado, supongo que no debería detenerme en seguir cambiando, ya que no le gustaré o atraeré a cualquier mujer. Pero tampoco debería ser causa o motivo de preocupación ya que quien me qu...