Mi armadura de hierro

Me ha costado tanto reconstruir mi vieja armadura de hierro, tanto que me costó darme cuenta que ya no la tenía porque el tiempo me la había desprendido desde los huesos. Ahora por fin la he repuesto y poco a poco se va endureciendo nuevamente...
Las locuras de los demás difícilmente me afectan cuando la tengo puesta, sus mentiras y sus promesas jamás cumplidas causan cero peso sobre mis hombros ahora... si sigo así, pronto nadie podrá dañarme o al menos no sufriré por los demás, en lo que me dura la armadura. Espero me dure por siempre... ya no quiero sufrir por los demás, al menos no por cosas tontas.
No me gustan las promesas falsas o las mentiras... sólo cuando creo, es cuando es molesto.

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