Una nota personal

¿Por qué algunas personas le damos tanta importancia a lo negativo de la vida, a veces incluso más que a las que tienen un sentido más positivo?
por la misma razón que no podemos dejar de respirar conscientemente, estamos programados a reaccionar ante determinadas situaciones. ¿No entienden?, lo explicaré a continuación.
En muchas ocasiones, después de ciertos traumas en la vida, tendemos a adoptar actitudes cada vez más hostiles, refiriéndolas directamente como consecuencias de un evento en el que nos hirieron de alguna forma. Al igual que después de lastimarnos físicamente, nos dejamos una herida por sanar y en ese breve tiempo no usamos la área dañada del cuerpo por temor a lastimarla más, esperando que se cure pronto; lo anterior no es un comportamiento "aprendido", es una conducta de la naturaleza, producto de años de evolución, conducta que podemos observar en prácticamente cualquier ser vivo, incluso en los árboles que segregan ciertas sustancias al ser cortados levemente en su corteza.
Ahora centrémonos un poco más en la pregunta inicial, ¿han visto a un león degustar una presa mientras sabe que un cazador lo acecha?, por supuesto que no. He leído en cientos de páginas de internet, escuchado en miles de horas de video o audio cinta diciéndonos que debemos ignorar los pesares de la vida y solamente agudizar las cosas positivas. Si el león ignorara al cazador, evidentemente éste moriría y jamás podría devorar su "presa", jamás volvería a comer de nuevo, ni respirar, convivir con su manada, dejaría de vivir y como nuestro instinto es sobrevivir, tendemos a atacar primero al "acechador" que pone en "peligro" las cosas que amamos y tratamos de disfrutar en la vida. Ahora, viene la parte "errónea" hasta cierto punto. Explicaré por qué. Cada vez que una persona se tropieza con una roca por primera vez, se siente en cierta medida, humillado porque en el pasado aprendió que las personas que no se fijan por donde van, son tontas y la próxima vez que perciba que volverá a suceder lo mismo, esquivará la roca "a tiempo". Pero para que suceda esa costumbre de "prevención", primero debe haber una reflexión y un auto análisis de qué estoy haciendo mal, cómo puedo mejorar, qué sucede si vuelve a pasar... lo que nos diferencía de las demás especies, es nuestra "enorme capacidad de análisis y reflexión" de la que supuestamente estamos dotados todos los humanos. Llegando así al punto en que cuando volvamos a pasar por ese mismo lugar, esquivaremos esa roca y lo volveremos un hábito, dejando a un lado la necesidad de re pensarlo tantas veces, porque le habremos dado una "solución" al conflicto. En ese momento seremos libres de esa situación.

Al final, cuando suceden una serie de eventos traumatizantes y no le damos solución, tienden a afectarnos por un periodo prolongado de vida indefinido, claro, dependiendo de la gravedad del suceso traumático que hayamos vivido. Lo anterior depende de conflictos morales y éticos, por ejemplo: no podemos comparar el regaño de nuestro jefe en la escuela y nos sintamos avergonzados porque nos damos cuenta inmediatamente de nuestro fallo como empleado o podemos sentirnos enojados porque no comprendemos la situación y nos parece injusta, por lo que fácilmente tachamos al jefe de "injusto" con nosotros al ser incapaces de comprender otras perspectivas, con un suceso en el que varias ideas hayan tenido una verdadera disonancia cognitiva que jamás le hayamos dado solución como en una situación hipotética en donde hayas tenido que elegir entre salvarle la vida a un ser humano, en algún caso a tu familia, teniendo que restringir la vida a otro ser humano (un ladrón que aparentemente estaba armado) de una manera que lo deje marcado de por vida, en ese momento entra en dilema tu mente, mientras lo pienses, mayor será el conflicto, y como el ejemplo anterior hay muchos, que varían de acuerdo al daño hecho, la situación conflicto, los medios a los que recurrir, tu capacidad de entendimiento. Algunos lo solucionan fácilmente, otros no.

Aprendemos a vivir en estos "traumas", pensando que los hemos ignorado, sin embargo, siguen ahí en el inconsciente haciéndonos tomar decisiones que "prevengan" mas situaciones frustrantes para nosotros, hasta ser superados en totalidad. También existen otro tipo de evento traumático en el que somos la víctima y por alguna razón no podemos dejar de sentirnos afectados por ello, probablemente puedan pasar años y el malestar siga presente porque hay "detonantes" en la vida diaria que nos recuerden a ello y aunque no lo pensemos conscientemente, nuestro psique se encarga de hacernos sentir en peligro, para mantenernos alerta ante cualquier riesgo inminente.

Quizás, creemos que vivimos en el pasado por mantener más a flote por "instinto" hechos dolorosos del pasado que los buenos, por mera supervivencia. Pero la solución tal vez está en hacerle entender a nuestra mente que ese hecho desastroso ha quedado atrás. De esa forma puede ser liberada la mente, para poder eliminar la necesidad de seguir pensando en esa "roca" en nuestro camino.

De mi completa autoría.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuestión de orgullo y sed de libertad

Por qué...

Me temo