Sin sabor

Recuerdos de aquellos años en donde las cosas aún guardaban sabor, ahora miro con anhelo lo que perdí, lo que no será jamás... lo que dejé de ser digno, después de tantos años de probar, intentar y luchar, siento que por fin he llegado a mi final. El mundo se está acabando poco a poco, cada día un poco más, sin cesar, destinado al final.

Ahogado en un lago de lamentos, entre penas y fracasos me encuentro hoy... ya no puedo ignorar más el dolor. He probado cada bocanada de dulzura de la vida, al punto en que no le hallo más sabor alguno que he de haber probado jamás. Entre las horas de mi destino me encuentro aquí, fallando una vez más, cayendo, colapsando entre uno y otro episodio más de depresión de ansiedad.

No importa cuan lejos mande mis adicciones, tarde o temprano vuelven a mí, con más fuerza día con día... los errores que me marcaron la vida, no los puedo borrar más, cicatrizaron ya y una marca han dejado en mi ser, una marca que he de cargar como castigo o recompensa, siendo prueba de lo que conllevaré hasta el rincón mas absurdo de la eternidad.

Los lamentos que claman de mi ser, por un día menos y no por uno más. La soledad que ya no me acomoda más, el aire que no puedo respirar más... la impaciencia de algo que no llega... quien fuera solución a este pesar, no he reconocido aún...

Lo único que deseo ya, es tener paz... sin importar la manera, solo deseo y buscar paz para mi ser y no sufrir más... nunca más.

El llanto, como una hemorragia interna no cesa, sin signos aparentes, me desangro por dentro tal cual me estoy secando cada paso que doy, cada día que pasa, todo se vuelve más gris con el incesar del tiempo que escurre a mi pasar por el camino ...

El deseo constante de bienestar, volvió la superación en un castigo más de mis días, una vez más, me siento cansado de presentir un momento a otro el suplicio que conlleva esta vana supervivencia...

El aroma de las flores se esfumó, la luz del alba se terminó, el crepúsculo se apagó, las estrellas disiparon ya, el sabor del chocolate amargó, las plantas marchitaron, la calma se disuadió, la música se apagó, la efervescencia del refresco volvió tornándose agria, aquel café de antaño no despierta más una sola simbiosis, los sueños fueron alcanzados, los chistes volvieron insustanciales, las cuerdas de la guitarra rompieron, los libros terminaron de escurrir tinta y la última hoja fue pasada, la última gota de sudor se secó y aquel último abrazó sacó un último suspiro... estas letras escritas en arena, se las llevará el agua salada del mar del tiempo. Un último capítulo fue leído demasiado pronto y el libro está por cerrar. Será quemado por las cenizas del olvido y jamás será nombrado alguna vez.

Hasta que nos volvamos a ver, claro, si es que crees en los reencuentros.

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