Extraño
Raro, ayer por momentos la extrañé e inmediatamente racionalicé por qué es una buena idea no estar más con ella, de hecho, es mejor no estarlo con nadie, de momento estoy mejor así la verdad. No tengo tiempo ni salud mental para una relación. Al menos no una que funcione.
La soledad es algo que lentamente me vuelve a consumir, pero el día que ella tomó su decisión, mi mente se mantuvo enfocada como cuando nada de esto comenzaba. Mi vida era tolerable cuando tenía cerca de 12 años. Mis padres aún no derramaban sus problemas sobre mí, la escuela no era tanto un problema... luego fue una etapa oscura en el divorcio de mis padres, me quedé solo pero, me acerqué a mis amigos y comenzó una época de mucha "felicidad" o al menos así lo recuerdo yo. Estoy hablando de allá por el 2010... no. Fue en el 2008 aproximadamente, cuando estaba en segundo tercero de secundaria. En esos años tenía muchas conversaciones con personas, a decir verdad, extraño hablar con alguien que no sea mi mamá o mis hermanas. Con ellas no puedo ser yo realmente (me perdí en mis pensamientos por un momento). En fin, últimamente me está costando mucho enfocarme, desde esa época que todo era más sencillo para mí, he estado teniendo problemas desde que entré en la preparatoria hasta el día de hoy, cada vez un poco más para concentrarme.
Fue gracias a ello que, paulatinamente, he ido perdiendo habilidades como la lectura, memorización casi instantánea, dibujo, aprendizaje acelerado, música y escritura. Y, junto con ello, mi deseo por vivir... Todo esto es porque estoy leyendo una historia que me envió Alo, una persona que consideraba mi amiga. Estoy leyendo su borrador, porque no me ha querido pasar el original, digo, si quisiera ya lo hubiera hecho. De todos modos me parece interesante leer algo proveniente de ella, debido a que me parece una persona interesante.
Ya no sé lo que necesito, ni lo que quiero en mi vida... todavía podré sentirme bien? aún estoy a tiempo para hacer mis sueños realidad? se me hunde el pecho de sólo pensarlo...
Dejaré algo a continuación.
Perdido como siempre, incapaz de vislumbrar más allá del mañana, viviendo de migajas del pasado. Sintiendo como el pecho se llena de una especie de plasma que me llega hasta el paladar, siento como si mi garganta estuviera a punto de expulsar esa sustancia que me invade de molestia, pero nunca sin poder expulsarlo. Siempre se queda ahí, atorado... que desagradable sensación... quisiera que se detuviera al menos por una vez en mi vida. Por un momento creí sentir pánico, pero me tranquilicé en cuanto caí en la cuenta de que esos pasos provenían de aquella chica que me topé en el parque.
La ignoré lo suficiente hasta que ella se sentó en un lado de mí y entonces mis pensamientos volcaron en un mar de ideas estúpidas e insignificantes. Mi mirada debió de cambiar bruscamente, pero yo sólo esperé a que ella se fuera al no notar alguna forma de iniciativa de mi parte. -Por qué estás aquí tan solo?- mi cuerpo empezó a temblar de los nervios al escuchar su voz y no saber que hacer ante semejante situación tan inesperada para mí. Sólo pude mirarla por un segundo, para después bajarla al notar que me miraba con cierto recelo directamente, no supe que decir y no pude romper el silencio, decenas de pensamientos intrusivos, empezaron a hacerme sentir mal por no estar haciendo algo al respecto... después de tantos años de soledad, perdí mis habilidades para socializar. -Creo que sólo necesitas algo-, como si sus palabras no hubieran sido suficiente para llenarme de un mar de confusión, procedió a abrazarme de par en par (extendió sus brazos a lo ancho y me atrapó en ellos presionándome contra ella). Admito que al principio se sintió tan intrusivo, me puse tieso como si estuviera esperando alguna forma de dolor... -Tranquilo, no tienes porque temer.- Sus palabras hicieron brotar esas sensaciones de asfixia que venían desde mi estómago hasta darme arcadas en mi garganta y apreté involuntariamente mis manos, buscando evitar llegar a cometer algún error en ese momento. No podía evitar sentirme tan atemorizado con echarlo a perder... -No tienes porque ponerte así, yo te cuidaré de hoy en adelante.- Esas palabras, cambiaron todo y mis músculos comenzaron a destensar y esa sensación en mi garganta empezó a subir... por un momento sentí que devolvería el desayuno, pero no podría estar más equivocado... la sensación subió hasta mi cara, haciendo sentir que estallaría en algún momento por el abrasador calor que emanaba mi interior, de pronto. Todo se puso negro y una ola de emociones inundaron mi cuerpo, no sabía que hacer en ese momento, así que sólo la abracé también e involuntariamente apreté su suéter con mis manos mientras empezaba a sentir algo hirviente y húmedo brotar de mis ojos que hace tiempo se habían cerrado sin darme cuenta. Todo este tiempo, ese plasma que se atoraba en mi garganta, estaba esperando un momento así para salir... al fin puedo entenderlo.
Me levanté de la butaca del parque, sequé mis lágrimas y encendí la música de mis auriculares. Tenía que irme antes de que alguien viera que estuve viendo a la nada por casi media hora... esto de imaginarme escenarios ficticios en mi mente, me está llevando a lugares en mi ser que... lejos de asustarme, me preocupan.

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