El día que morí...

 De pronto de la noche a la mañana, unas sucias palabras "ya no te quiero aquí" proviniendo de la persona que casi toda mi vida me ha despreciado, siempre sin importar lo que haya hecho, siempre había sido su gran decepción. Sin importar lo mucho que logré, me habían dado la espalda las personas por las que di todo, por las que sacrifique todo. Sabía que no habría vuelta atrás... Pero no podía detenerme. Mi corazón dio su último lamento. Sentía que mi alma o al menos lo que quedaba de ella, se desprendía de mí en aquellas últimas lágrimas. 

Pensé en morir, en que nada valdría la pena. Quién hubiera dicho que esa noche empezaría esta enfermedad incurable. En el pasado anterior a esa noche, ya había pensado en el suicidio, pero como un arrebato de ira, no como algo serio... Esa noche, inició como un cáncer que no hacía más que avanzar, nada parece detenerlo lo suficiente. Porque esa noche, le perdí el sentido a todo, la única gran muralla que me mantenía cuerdo, se había derrumbado. Y no había vuelta atrás. 

Esa noche, todo lo perdí. Me perdí a mí y nunca me encontré. 

Quizás todos tengamos algo que nos mantenga amando y teniendo fé en esta tierra, pues yo perdí ese algo esa noche.

Comentarios