Quizás
En algún momento dejé de valorar el alba, comencé a despreciar cada aspecto de mi banal existencia. Los días comenzaron a parecerme cada vez más cansados, pasajeros y las personas que me rodeaban comenzaban a ser cada vez más efímeras. El tiempo existiendo se volvió pesado, cansado, carente de sentido. Poco a poco la noche se volvió el momento más alentador del día, el crepúsculo era la parte más amada por mi ser. Ansiaba cada día ese momento. Pero, la noche era el momento perfecto. Aprendí a amar más observar una penumbra bajo el árbol que el sol acariciar los pétalos de una rosa marchita... No sé, pero en un momento cambié. Dudo si algún día termine, pero cuando suceda estaré tranquilo y esperando.
Dejo foto de ayer que fuimos al túnel... No la subí anoche porque llegué demasiado cansado.

Comentarios
Publicar un comentario