Dulce emanante, tanta paz...
Aún recuerdo cuando estuve perdiendo la cordura, cuando las letras se borraron de mi ser y mi alma se encendió... aún recuerdo lo mucho que luché.
Pero no importó cuánto me esforcé, porque al final perdí. Era imposible que ese pequeño ser sobreviviera a tanta crueldad tan de pronto. Quizás crees que estás en control , pero yo creo que estás loco... probablemente.
Dulce tibia emanante de mi ser, aún la siento escurrir, llevándose el poco calor que aún me queda. Mi cuerpo se enfría cada vez más... puedo sentir como todo el dolor que inunda mi alma emana de mi cuerpo... limpiándome cada vez un poco más mi ser.
Siento un eco rebotando en mi interior, como si le pidiera a mi cuerpo poder alcanzar a mi espíritu. Aquí nos quedamos encerrados todos los demonios y aquel gran espíritu se ha ido para siempre... nos ha abandonado...
Comentarios
Publicar un comentario